agosto 12, 2020

Cómo vencer la paradoja del emprendimiento en el diseño

Por Jesus Alderete

No emprendo porque no tengo dinero y no tengo dinero porque no emprendo.

Existen 4 formas en las que una persona puede obtener ingresos, según el cuadrante del dinero de Robert Kiyosaki: Ser empleado, Ser autoempleado, Ser Empresario y ser Inversionista. En este post competen las figuras de autoempleado y empresario. El convertirte en un empresario es el resultado de la evolución del autoempleo. Quizás sientas la palabra empresario como algo distante y sin relación contigo. Tu eres diseñador, es lo que estudiaste y lo que dice tu título.

Sin embargo el que hayas estudiado diseño no quiere decir que no puedas convertirte en otras cosas. Puedes ser empresario, si te interesa y te lo propones. El problema es que puede que no sea algo que te interese ni te apetezca. Vayamos desde el principio a ver si tu perspectiva cambia.

Si te decides independizar, entonces entras al mundo del emprendimiento, muy posiblemente como autoempleado. Dependes del tiempo que trabajes. Dejas de trabajar, dejas de ganar, como cualquier otro profesionista que de servicios de consultoría. El salto a empresario se da cuando puedes delegar funciones en tu negocio, logrando sistematizarlo y es posible replicarlo, como por ejemplo mediante una franquicia.

Socialmente se te ha instruido para ser empleado. Al menos a la inmensa mayoría. Si no es tu caso, te felicito. Si lo es, es completamente normal. El fallo en el sistema viene cuando comienzas a tener sueños de libertad. Cuando te das cuenta de que con tu empleo estás trabajando por los sueños de alguien más, no por los tuyos. La realidad es que como empleo nunca alcanzarás la libertad. Ni libertad en el manejo de tu tiempo, ni libertad económica ni nada que se le parezca. Lo que alcanzarás es una sensación de seguridad. Tus abuelos te dijeron que lo más importante es tener seguridad. Cuando te das cuenta que ya no estás dispuesto a cambiar tu libertad por esta sensación de seguridad es cuando las cosas cambian. En realidad es una sensación solamente. Créeme que cuando dejes de ser útil o surjan complicaciones, la seguridad que te tenía tan tranquilo va a desaparecer. El empleado es prescindible.

Cuando te das cuenta de esto, o simplemente te hartas de que un imbécil te diga que hacer y disponga de tu tiempo, tu vida y tu talento como si de papel higiénico se tratase, entonces es cuando comienzas a coquetear con la idea de emprender. Y es cuando llegas a esa espeluznante realidad: no emprendes porque no tienes dinero y no tienes dinero porque no emprendes.

Pero he aquí el secreto: SE PUEDE EMPRENDER SIN DINERO. De hecho existe un libro que te dice cómo, escrito por Gumaro Bracho.

Para emprender sin dinero debemos identificar cuál es realmente el negocio que deseamos arrancar y para esto, tenemos que romper con ciertas ilusiones que nos hemos creado a través del tiempo.

Un querido amigo y colega tiene años y años arrancando su negocio de diseño. Siempre hay una lista de cosas que faltan para poner su oficina en marcha: la pintura de un muro, un sillón para los clientes, resanar otro espacio, cambiar el piso… y eso que tiene años con el espacio a su disposición. Está convencido que necesita tener una oficina porque “Los clientes quieren ir a tu oficina, eso les da confianza.”

Un aliado en mi empresa, Superflux, que nos está ayudando en el cierre de una negociación, dice que encuentra gran dificultad en tener que hacer las reuniones vía zoom pues no es lo mismo que estar frente a frente.

En el momento en que vivimos, me parece que está probado que no se necesita una oficina para trabajar. También si el orden de las cosas no permite la reunión presencial, de poco o nada sirve quejarse y añorar aquellos tiempos en que las cosas eran como nos gustaban. La realidad es esta: no se necesita una oficina y diariamente se cierran tratos en reuniones remotas. Esta es la clase de ilusiones, creencias que hemos construido como barreras que nos separan del emprendimiento.

El espacio físico no es el único medio y definitivamente, no es el negocio como tal. Lo que realmente necesitamos identificar es la actividad por la cual vamos a recibir dinero. Una oficina, para continuar con el ejemplo, solo es uno de los muchos medios para hacer el negocio de ofrecer el servicio de diseño gráfico.

La empresa que genera mayor contenido a nivel mundial no tiene imprentas ni oficinas de redacción, pero todos los días a todas horas difunde contenido a través de su plataforma. Se llama Facebook.

La comercializadora número uno a nivel mundial no cuenta con inventario propio. Se llama Alibaba.

La empresa que cambio la industria de la música no tiene estudios de grabación propios. Se llama Itunes.

¿Qué opciones tengo para ofrecer mis servicios de diseño sin el espacio físico de la oficina y los demás requerimientos y gastos que siento que me detienen para comenzar mi negocio propio? En la mayoría de las ideas de negocio los emprendedores nos enfocamos en construir un barco, cuando lo que podemos y necesitamos en ese momento, solo es cruzar el río.

Continuaremos analizando las posibilidades de emprender sin dinero, con ideas de Gumaro Bracho, otros autores, mi propia experiencia y la tuya, si gustas, en próximos post en Esa Palabrota que Comienza Con V. Mientras tanto, espero que esta primera reflexión te haya sido de utilidad.

Si deseas leer el libro de Gumaro, cómo emprender sin dinero, esta es la liga de descarga gratuita.